Dios no discrimina

Sin duda, la importancia del segundo en el que vivimos, el presente, es lo que debe de importar. Muchas veces nos cegamos en darle importancia a cosas materiales y superficiales que muchas veces nos arruinan el día, y no le dimos importancia a la verdadera razon para vivir que es Dios.

Hay que concentrarse en el segundo, en el minuto de nuestra vida que estamos viviendo para disfrutar la verdadera felicidad que Dios nos regala y esa es la verdadera y eterna felicidad por la cual debemos apostar. Que nuestra vida no dependa de cosas superficiales.